Esta tecnología toma su nombre de la palabra francesa «guilloche», que es el nombre de un diseño ornamental hecho con placas de metal grabadas. En este caso, las planchas se imprimen mecánicamente en la superficie de un producto mediante máquinas especializadas que generan un patrón repetitivo de líneas grabadas lineales u onduladas, con colores que se difuminan entre sí y con efectos de relieve difíciles de reproducir.
Los motivos guilloche se crean con un software muy complejo. A cada elemento del patrón se le puede asignar un cambio de color predeterminado, creando la ilusión de una animación sincrónica.
Una tecnología similar es la impresión irisada, que a veces se combina con el guilloche. El proceso de coloración irisada es una forma especial de impresión de seguridad offset que fusiona sutilmente los colores entre sí, dando lugar a un cambio de color gradual. Esta impresión especial no puede ser reproducida por fotocopiadoras ni escáneres.
La impresión guilloche y la impresión irisada se utilizan sobre todo para billetes de banco, documentos, certificados y documentación de gran valor.
Para aplicar esta tecnología, necesitará equipos gráficos capaces de reproducir fielmente los detalles precisos y planchas de impresión (que también pueden grabarse con láser) y utilizar tintas y técnicas particulares para ofrecer una calidad de impresión mejor que la de las planchas de impresión offset comunes. También puede ser necesario un software complejo para generar patrones de guilloche.
Es difícil realizar una estimación general de los costes asociados a esta tecnología, ya que varían significativamente en función de cómo, dónde y en qué producto se utilice.