Esta tecnología funciona incorporando información cifrada en las fotografías o el fondo de los documentos. La información cifrada, que se imprime en formato codificado, no es detectable a simple vista. Sólo se hace visible cuando se observa a través de unas gafas de descodificación especial (visor especial) o de un equipo de laboratorio (normalmente un escáner o una cámara de vídeo conectada a un ordenador equipado con un software específico de tratamiento de imágenes).
Esta tecnología requiere un dispositivo específico de cifrado de imágenes para encriptar todos o una parte de los datos de una imagen. Un algoritmo de marcación indica un área de los datos cifrados, que posteriormente se guarda (idealmente) en un servidor. La imagen encriptada se utiliza entonces como marcador en el producto. Una aplicación de descifrado de imágenes toma la información del servidor para descifrar la imagen.
Las imágenes encriptadas se aplican sobre todo a los documentos, los cheques, documentos de gran valor y documentos de viaje. En los pasaportes, por ejemplo, la información personal, como el nombre del titular o el número de pasaporte, puede incorporarse a la fotografía del titular y, de forma alternativa o adicionalmente, el nombre del país se puede incorporar en el fondo de las páginas.
Si desea utilizar imágenes encriptadas, deberá instalar los programas de software específicos necesarios para generarlas y adaptar, en consecuencia, su proceso de producción, impresión y envasado.
Los costes asociados a las imágenes encriptadas varían según cómo y dónde se utilicen. No obstante, suelen ser similares a los de la impresión de imágenes tradicionales.