Esta tecnología de lucha contra la falsificación utiliza partículas minúsculas con propiedades químicas o físicas específicas para autenticar y proteger productos y envases. Estas partículas pueden adherirse a cualquier tipo de superficie y son invisibles a simple vista. Sin embargo, las propiedades únicas de estas partículas -por ejemplo, una reacción cromática a la luz- pueden detectarse utilizando equipos especiales. Las partículas pueden aplicarse en patrones específicos para servir como marcador de origen, o a determinados componentes para servir como marcador de calidad. Por ejemplo, si se supone que una prenda tiene un 40 % de algodón, se podría añadir un trazador químico al hilo del algodón al principio del proceso de producción. Más tarde, incluso años después de haber comprado y utilizado la prenda, un lector especial podría medir la cantidad de trazador químico presente para verificar el contenido de algodón.
La codificación química y los trazadores funcionan al adherir partículas químicas diminutas específicas y distintivas a las materias primas y los productos acabados que, cuando se detectan, atestiguan la autenticidad del material o el producto. Tienen una longitud de nanómetros (nm), es decir, milmillonésimas partes de un metro, y sólo pueden identificarse utilizando lectores específicos. Las partículas químicas están codificadas, y toda la descodificación se realiza en un laboratorio.
Existen varios métodos de codificación química y trazabilidad. Algunos utilizan compuestos químicos con propiedades ópticas, como las partículas luminiscentes, para autenticar el producto, mientras que otros utilizan compuestos con propiedades físicas, como las partículas que se atraen magnéticamente.
Esta tecnología tiene un campo de aplicación muy amplio, ya que las partículas químicas que utiliza se pueden adherir a una gran variedad de materiales diferentes, como papel, cartón, plástico, cuero, vidrio, hilo y tejidos.
La diversidad de los materiales y los métodos aplicables para la codificación química y los trazadores dificulta la especificación de los requisitos para implementar esta tecnología. Los cambios que deban introducirse en el proceso de producción dependerán de su producto o material, del método que elija y de la técnica de fijación de las partículas.
Como los recursos necesarios para la codificación química y la trazabilidad dependerán en gran medida del método y el producto concretos que se utilicen, es difícil realizar una estimación general de los costes que implica la implementación de esta tecnología.