Esta tecnología utiliza un tipo especial de láser para cortar ranuras muy próximas entre sí de distintas profundidades en cualquier tipo de soporte o superficie. Sobre el grabado se pueden superponer imágenes, logotipos, textos o códigos de identificación que, vistos desde distintos ángulos, adquieren nuevos colores. A menudo confundidas con hologramas, estas imágenes son muy difíciles de reproducir. Una gran ventaja de esta tecnología es que el marcado es inseparable del producto y, por tanto, muy difícil de manipular.
Hay tres técnicas principales de grabado láser:
- Recocido - también conocido como estampado láser en superficies, que marca metales ferrosos y titanio calentando la superficie y provocando la oxidación por debajo, lo que decolora el metal con la forma de la marca;
- grabado láser real - una técnica que elimina el material de la superficie del producto con la forma del marcado (se utiliza especialmente para metales, plásticos y cerámica);
- marcado láser profundo - un procedimiento altamente especializado mediante el cual se realizan marcas a una profundidad determinada en la superficie del producto (que suele ser de metal).
Las incisiones con láser se pueden realizar en una amplia gama de materiales diferentes: papel y cartón, etiquetas, cuero, película, caucho, espuma, madera, tejidos, PET, PVC, vidrio, piedra, hierro, níquel, acero, acero inoxidable, aluminio, componentes eléctricos, etc.
Dada la diversidad de los factores que intervienen en el grabado láser -el tipo de producto a marcar, el material y la técnica de grabado- es difícil proporcionar aquí los requisitos específicos de su implementación. Sin embargo, puede decirse que sería necesario introducir cambios considerables en el proceso de producción.
También hay costes bastante significativos asociados al grabado láser, aunque dependerán del contexto particular, el material y la técnica que se utilice.