Una etiqueta adhesiva es un pequeño trozo de papel u otro material diseñado para fijarse a otro trozo de papel u objeto más grande mediante una capa de adhesivo en su reverso. Al igual que las etiquetas textiles, las etiquetas adhesivas que se adhieren a los productos llevan impresos códigos de identificación, generalmente, códigos de barras, e información sobre el producto.
Las etiquetas adhesivas pueden fabricarse con distintos materiales y fijarse a distintos soportes. Al igual que las etiquetas textiles, pueden combinarse con otros elementos de seguridad más avanzados, como los hologramas personalizados, la tinta variable ópticamente (OVI, por sus siglas en inglés), fibras trazadoras y etiquetas RFID.
El adhesivo suele ser de caucho, acrílico o una mezcla de acrílicos, dependiendo del tipo de producto y del entorno al que esté expuesto. Los adhesivos de caucho funcionan bien en la mayoría de las superficies, pero son menos resistentes a la temperatura y a la luz ultravioleta que otros adhesivos. Los acrílicos son menos adecuados para superficies de plástico, pero son más resistentes a los disolventes y más duraderos. Los adhesivos de mezcla acrílica ofrecen la mayor resistencia, pero también son propensos a desgastarse con la exposición al calor y a la luz ultravioleta.
Las etiquetas adhesivas se pueden utilizar en una amplia gama de productos y se pueden colocar directamente tanto en el producto como en el envase.
La implementación de esta tecnología requerirá cambios en la fase del proceso de producción en la que las etiquetas se adhieren al producto. Al igual que con otros tipos de etiquetas, existen soluciones parcial o totalmente automatizadas para aquellas etiquetas adhesivas que no necesitan aplicarse manualmente, en función de la cantidad que se vaya a aplicar.
Los costes asociados a las etiquetas adhesivas simples son muy bajos; los costes asociados a las «etiquetas inteligentes» dependen en gran medida de las características de las tecnologías adicionales que estén implicadas.