Aquí se imprimen en caliente clichés micrograbados en etiquetas. Un cliché es una matriz metálica que se graba para reproducir diseños, imágenes, fotos, etc. Los clichés micrograbados tienen una textura extremadamente fina en su superficie, con diseños aleatorios o repetidos que pueden personalizarse. Una vez transferida a la etiqueta mediante un proceso de impresión en caliente, esta textura fina crea efectos ópticos de refracción, que cambian de forma y color cuando se ven desde distintos ángulos, de forma similar a un holograma.
Esta técnica se basa en la impresión en caliente, un proceso de impresión en el que se calienta un troquel (o matriz) y se presiona sobre una lámina colocada entre el troquel y el objeto que se va a imprimir (la etiqueta en este caso). Mediante la impresión en caliente, la textura fina grabada en la matriz se transfiere con detalle y color a la etiqueta, lo que no sólo mejora su atractivo, sino que también proporciona un buen nivel de protección contra la falsificación. Esto se debe a las características del cliché, que dificultan su reproducción. El efecto es similar al de un holograma, pero con un aspecto y textura diferentes.
Los micrograbados pueden consistir en diseños repetidos aleatoriamente y personalizarse con logotipos, lo que mejora el efecto disuasorio de las falsificaciones.
Las etiquetas con cliché micrograbados se pueden utilizar en un gran número de sectores, y tanto en productos como en envases.
La implementación de esta tecnología requerirá cambios en la fase del proceso de producción en la que las etiquetas se adhieren al producto o al envase. Al igual que con otros tipos de etiquetas, existen soluciones parcial o totalmente automatizadas para aquellas etiquetas con cliché micrograbados que no necesitan aplicarse manualmente, en función de la cantidad que se vaya a aplicar.
Los costes que conlleva la implantación de las etiquetas con cliché micrograbados suelen ser bastante bajos y son sustancialmente inferiores a los que supone la implantación de hologramas.