Las etiquetas pueden estar hechas de diversos materiales y su finalidad principal es la identificación del producto. Sin embargo, también pueden proporcionar una protección más amplia de la marca, sobre todo, cuando se combinan con otras tecnologías (por ejemplo, RFID, tintas, hologramas). No obstante, su capacidad para autenticar los productos dependerá en gran medida de la seguridad con la que se fije la etiqueta al producto. Por lo tanto, son más eficaces cuando se utilizan en combinación con otra tecnología.
Las etiquetas son medios eficaces para identificar productos y demostrar su autenticidad, sobre todo, cuando se combinan con tecnologías más avanzadas, como los hologramas, las etiquetas RFID, las tintas OVI o la fibra trazadora. Suelen fijarse al producto mediante hilos resistentes (cuerdas de nailon, cadenas, etc.). Sin embargo, el límite de las etiquetas radica en la resistencia de los hilos.
Las etiquetas pueden colocarse en casi cualquier tipo de producto.
La implementación de esta tecnología requerirá cambios en la fase del proceso de producción en la que las etiquetas se adhieren al producto o al envase. Al igual que con otros tipos de etiquetas, existen soluciones parcial o totalmente automatizadas para aquellas etiquetas que no necesiten aplicarse manualmente, en función de la cantidad que deba aplicarse.
Los costes asociados a las etiquetas son bastante bajos, pero variarán según el tipo de material, la fijación y la combinación con otras tecnologías.