Las etiquetas ultradestructibles se fabrican con materiales muy frágiles (a menudo papel o PVC) y se aplican con un pegamento extremadamente fuerte. Esta combinación garantiza que cualquier intento de retirar la etiqueta esté destinado al fracaso; si alguien lo intenta, la etiqueta se romperá en pequeños trozos que no se podrán retirar del todo. Esto las convierte en una técnica de antimanipulación especialmente eficaz.
Las etiquetas ultradestructibles se presentan en una amplia gama de tamaños y pueden aplicarse a distintos tipos de soportes. También se pueden personalizar y dotar de una numeración única. Cuanto más frágil es una etiqueta ultradestructible, mayor es su eficacia. Sin embargo, cuanto más frágil es, mayor es también la dificultad de manipulación y aplicación.
Este tipo de etiqueta es especialmente adecuada para productos cubiertos por una garantía, como los equipos electrónicos, y se utiliza por igual en centros de asistencia y reparación y en comercios. Estas etiquetas también son muy adecuadas para el sector alimentario, al ser utilizados como garantías de frescura en tarros y similares.
La implementación de esta tecnología requerirá cambios en la fase del proceso de producción en la que las etiquetas se adhieren al producto o al envase. Al igual que con otros tipos de etiquetas, existen soluciones parcial o totalmente automatizadas para aquellas etiquetas ultradestructibles que no necesitan aplicarse manualmente, en función de la cantidad que se vaya a aplicar.
Los costes asociados a las etiquetas ultradestructibles son bastante bajos, pero variarán según el material utilizado.