Las etiquetas ultrarresistentes están fabricadas con materiales muy resistentes, a prueba de desgarros y capaces de soportar temperaturas extremas. A menudo se combinan con elementos de seguridad «ocultos», como etiquetas RFID, códigos invisibles al ojo humano, etc. Su durabilidad y adaptabilidad hacen que funcionen bien en interiores, exteriores y entornos hostiles, y son especialmente adecuadas para sectores como el transporte, el almacenamiento exterior y la maquinaria industrial.
Las etiquetas ultrarresistentes pueden fabricarse con una amplia gama de materiales plásticos especiales, como el vinilo, el nailon, el poliéster y el polietileno. Estos materiales resisten temperaturas extremas (por ejemplo, desde - 40 °C hasta + 250 °C) y no se ven afectados por disolventes, detergentes, aceite, suciedad, rayos UV ni agua de mar. El poliéster y el polietileno también son elásticos, por lo que las etiquetas de estos materiales también pueden adherirse a superficies curvas. También pueden utilizarse materiales no plásticos, como el aluminio.
Esta tecnología es especialmente adecuada para el etiquetado de equipos pesados y contenedores de carga, y para su uso como señales de peligro o advertencia inalterables. Las etiquetas resistentes a temperaturas muy elevadas (hasta 250 °C) suelen utilizarse en superficies calientes, como maquinaria industrial u hornos.
La implementación de esta tecnología requerirá cambios en la fase del proceso de producción en la que las etiquetas se adhieren al producto o al envase. Al igual que con otros tipos de etiquetas, existen soluciones parcial o totalmente automatizadas para aquellas etiquetas ultrarresistentes que no necesitan aplicarse manualmente, en función de la cantidad que se vaya a aplicar.
Los costes asociados a las etiquetas ultrarresistentes suelen ser bastante bajos. Sin embargo, los costes variarán en función del tipo de material que utilice.