Los sistemas de gestión de los derechos digitales (DRM, por sus siglas en inglés) controlan quién accede a los contenidos digitales y quién los utiliza. La mayoría de la gente probablemente se ha topado con uno, quizá sin darse cuenta, gracias a la creciente popularidad de las transmisiones en directo y los videojuegos en línea. Cuando las plataformas de transmisiones en directo limitan el número de dispositivos por cuenta, o cuando las empresas de videojuegos exigen a los usuarios que introduzcan una clave del producto antes de jugar, se trata de un sistema DRM que protege a través de los derechos de autor el contenido digital.
Los sistemas DRM están diseñados para combatir la copia y la distribución a gran escala y no autorizada de contenidos digitales protegidos por derechos de autor que tiene lugar a través de Internet. Utilizan dos procesos básicos para ayudar a los titulares de derechos de autor y derechos afines a proteger y controlar el acceso a su propiedad digital:
- inclusión de metadatos: en los archivos digitales, se incrustan aquellos datos (como el nombre del comprador o la información de la cuenta) que sólo pueden ser leídos por un software específico;
- cifrado: el contenido digital se escribe en un código legible sólo por dispositivos o software que dispongan de una clave de cifrado, que se pone a disposición en línea o fuera de línea en función de los procedimientos de autenticación.
Al codificar y encriptar los archivos digitales, los sistemas DRM hacen que estos archivos sean muy difíciles de duplicar (fuera del entorno gestionado) y garantizan que su uso esté limitado (a determinados periodos de tiempo o usos específicos) y sujeto a los términos de la licencia de acceso concedida a los usuarios finales.
Los sistemas DRM están enfocados en la falsificación de contenidos digitales como los archivos de audio y vídeo, libros electrónicos, programas informáticos y juegos de ordenador. Se utilizan principalmente para:
- certificar el uso legal de los archivos digitales o la plena titularidad de los contenidos protegidos por derechos de autor, lo que permite distinguir las copias autorizadas de las piratas (autenticación);
- garantizar el acceso legal a los contenidos mediante la incrustación de marcas digitales especiales en el archivo original o la distribución del archivo en un formato protegido;
- controlar las copias piratas haciendo posible el seguimiento del titular inicial de los archivos originales (rastreo);
- controlar el pago de los servicios.
Si desea utilizar un sistema DRM, tendrá que poner en marcha procesos para asegurarse de que, durante la producción, los metadatos se generan y se incrustan en el archivo digital, o de que su contenido está cifrado.
Los costes asociados a los sistemas DRM dependen en gran medida del contexto, por lo que resulta difícil realizar una estimación general de los recursos necesarios.