Un sello roto es un indicio universal de que un objeto ha sido potencialmente manipulado. Los sellos electrónicos añaden una capa adicional de seguridad al registrar información avanzada sobre el producto y permitir su seguimiento y control en tiempo real. Se utilizan con frecuencia en contenedores de carga cerrados, ya que pueden almacenar y proporcionar datos como firmas electrónicas, la información completa de la ruta, la identificación del contenedor y los detalles de la carga transportada. También activan alarmas en caso de manipulación. Los datos contenidos en un sello electrónico pueden ser transmitidos, leídos y verificados por aplicaciones de terceros, por ejemplo, durante las inspecciones en aduanas.
Los sellos electrónicos, también llamados eSeal, están integrados en los sellos mecánicos o sistemas de barrera. Se basan en la tecnología RFID para ofrecer funciones digitales de captura, almacenamiento y legibilidad de datos, además de sus funciones físicas antimanipulación. Esto significa que pueden ofrecer mayor seguridad y control que los precintos mecánicos normales, ya que son capaces de autocontrolarse y supervisarse en tiempo real.
Los dos objetivos principales de un sello electrónico son garantizar:
- la integridad - mostrando claramente que el envase al que se aplica ha sido abierto; y
- la identidad - identificando de forma única el envase al que se aplica.
En algunos casos, el sello también puede tener un grado de resistencia mecánica que dificulta su retirada.
La calidad de un sello electrónico puede evaluarse en función de las siguientes características:
- no duplicativo: un sello de calidad no es fácil de duplicar;
- fiabilidad: una vez abierto, no debe ser posible volver a precintarlo y debe quedar claro que ha sido abierto;
- verificabilidad: un operador debe poder verificar la autenticidad e integridad de un sello, ya sea visualmente o utilizando un dispositivo específico.
Los eSeal se utilizan sobre todo para garantizar la integridad de las mercancías durante el transporte. Generalmente se diseñan para sellar grandes unidades de embalaje (por ejemplo, contenedores de carga), ya que revelan posibles manipulaciones y alteraciones de las mercancías durante el viaje. La integridad del sello puede comprobarse mediante inspección visual de su componente mecánico o mediante el uso de dispositivos ad hoc (lectores) que acceden a la información almacenada en la sección electrónica del sello.
No necesita realizar ninguna modificación en el proceso de producción si desea utilizar sellos electrónicos, ya que esta tecnología se aplica principalmente durante el transporte de los productos.
Los costes asociados a los sellos electrónicos dependerán del tipo de etiqueta(s) RFID utilizada(s) (pasiva, activa, semipasiva) y de las funciones individuales que ofrezcan los eSeals.