Los hologramas tradicionales son imágenes tridimensionales que proporcionan una forma visual de autentificar un producto o un documento, ya que la presencia de uno de ellos pretende (y generalmente se entiende) indicar de forma fiable su autenticidad. Los hologramas pueden incorporarse a etiquetas adhesivas o imprimirse directamente sobre el producto o su envase.
Existen varios tipos de hologramas tradicionales y métodos para fabricarlos:
- Hologramas 3D y 2D (multicapa): el efecto 3D que proporcionan no es una ilusión óptica, sino la profundidad de varias capas de hologramas 2D.
- Hologramas 3D: la imagen de estos hologramas tiene tres dimensiones de longitud, amplitud y profundidad. El efecto 3D se produce mediante un modelo físico 3D que resulta del plano holográfico; la imagen holográfica es el conjunto completo de información sobre el frente de onda emitido por un objeto iluminado.
- Matriz de puntos: es una de las tecnologías de hologramas contra la falsificación más utilizadas. Un diseño compuesto por muchos puntos diminutos, cada uno de los cuales es una red de difracción independiente, crea la impresión de una imagen 2D o 3D. Los puntos, que miden varias decenas de micras, son demasiado pequeños para ser vistos a simple vista.
- Estampación en caliente en lámina (HSF, por sus siglas en inglés): se trata de un método de impresión en seco de la litografía en el que la tinta o las láminas en seco se transfieren a una superficie a altas temperaturas. Se utiliza mucho para asegurar productos de papel y plástico, pero también es aplicable a otros materiales.
- Hologramas obtenidos mediante un proceso de desmetalizado: se deposita aluminio sobre el holograma y luego se retira selectivamente siguiendo un patrón gráfico. Es posible realizar impresiones que tengan partes metalizadas y transparentes en la misma película, proporcionando así una protección adicional o mejoras en el diseño.
Los hologramas tradicionales pueden aplicarse a todo tipo de materiales, incluidos papel, plástico, tejidos y materiales «a prueba de manipulaciones» (por ejemplo, etiquetas destructibles).
Si desea incorporar hologramas tradicionales a las etiquetas, no necesita realizar ningún cambio en el proceso de producción. Sin embargo, si desea imprimir hologramas directamente en sus productos, tendrá que llevar a cabo una comprobación de su viabilidad y, si es factible, realizar los cambios oportunos en la cadena de producción.
Los costes asociados a los hologramas tradicionales varían según el tipo de holograma, el tamaño, los procesos físicos implicados y la técnica utilizada para adherir el holograma al producto.