Los hologramas complejos tienen el mismo aspecto visual que los hologramas tradicionales, pero contienen información oculta en forma de «criptogramas». Esta combinación de elementos de seguridad visibles e invisibles aumenta el nivel de protección que ofrecen.
Los hologramas complejos ofrecen dos niveles de autenticación: visible e invisible. La imagen holográfica tradicional, visible a simple vista, permite una autenticación inmediata. Dentro de esa imagen hay información invisible a simple vista, en forma de texto oculto o microtexto, o incluso información codificada (criptogramas), que sólo puede leerse utilizando herramientas específicas como gafas especiales, microscopios, láseres o reproductores de CD.
Al igual que los hologramas tradicionales, los hologramas complejos tienen muchos campos de aplicación posibles y pueden adherirse a diversos materiales, aunque se utilizan sobre todo con papel y plásticos.
Si desea incorporar hologramas complejos a las etiquetas, no necesita realizar ningún cambio en su proceso de producción. Sin embargo, si desea imprimir hologramas complejos directamente en la superficie de sus productos, tendrá que llevar a cabo una comprobación de la viabilidad y, si es factible, realizar las modificaciones oportunas en su cadena de producción.
Los costes asociados a los hologramas complejos varían según el tipo, el tamaño y la técnica utilizada para fijar el holograma al producto, así como la complejidad de la solución elegida.