Como su nombre indica, estos tipos de tinta reaccionan de diversas maneras cuando entran en contacto con soluciones acuosas, disolventes y otros agentes químicos. La reacción puede adoptar varias formas, como borrado, decoloración, transformación del color, desprendimiento, manchado y emborronamiento, todo lo cual proporciona una clara indicación de un intento de alteración.
Las tintas reactivas son un medio eficaz para detectar y evitar la falsificación de los documentos. Proporcionan una indicación inmediata y visible de cualquier manipulación mediante sustancias líquidas o químicas. Por ejemplo, si un documento está cubierto con una tinta que desaparece o cambia de color cuando se le aplican determinados reactivos, cualquier intento de utilizar dichas sustancias para alterar los caracteres o números del documento será evidente por la reacción.
Hay tres tipos principales de tintas reactivas:
- Tintas borrables: utilizan tintes y resinas solubles en agua; como consecuencia, sólo pueden utilizarse en tipografía o en impresión offset en seco. Algunos países utilizan tintas borrables en el fondo de sus cheques.
- Tintas de base solvente: reaccionan a los disolventes o a productos químicos como la lejía, el alcohol o la acetona, que suelen utilizarse en los intentos de alteración. Cuando se exponen a disolventes o productos químicos, estas tintas se corren, cambian de color o se manchan, lo que revela la falsificación.
- Tintas fugitivas: al igual que las tintas de base solvente, estas tintas reaccionan al agua o a una solución acuosa. La tinta se correrá, por lo que la zona impresa se manchará, revelando así la falsificación.
Las tintas reactivas se utilizan principalmente en documentos, cheques, documentos de gran valor, etc., en particular, para evitar la alteración de la numeración.
Si desea imprimir la tinta reactiva directamente sobre la superficie de sus productos, deberá asegurarse de que dispone de los procesos adecuados para hacerlo durante la fase de producción. Será necesario adaptar el proceso de impresión para garantizar que la tinta se aplica en la posición deseada.
Dada la variedad de las tintas reactivas disponibles, es difícil realizar una estimación general de los costes que implica la implantación de esta tecnología.